BLOG / ECONOMÍA PARA LA EMPRESA
 
Cristián Echeverría y José Fernández
Ph.D. Berkeley y Georgetown respectivamente.
 
Economía para la Empresa
Precios: Conociendo las fuerzas de la economía
Publicación 2 de 4, Clases del MBA - UDD todos los domingos en El Mercurio
El mercado de un bien lo determinan los consumidores al comparar los bienes.
Nov
01
2015

Si usted alguna vez ha intentado vender algo, sabrá que no es tan fácil.



Entre las dudas que muchos tienen está el efecto que podría tener el cambio tributario que grava con IVA las compras de viviendas nuevas o la incertidumbre económica por la caída del precio de las materias primas.
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Principios básicos de los precios en la economía de mercado


¿Por qué el pimiento verde es más barato que el pimiento rojo? ¿Por qué sube el precio de la carne el 18 de septiembre? ¿Por qué los autos descapotables son más caros? ¿De dónde vienen los precios y por qué cambian? En principio, la respuesta obvia es que el vendedor pone el precio que quiere. Pero si usted alguna vez ha intentado vender algo, sabrá que no es tan fácil. Hay algunos principios económicos que es bueno no olvidar:

1. Un precio, un mercado.
Si pudiéramos describir una categoría de bienes de tal forma que todos ellos fueran comparables, por ejemplo, una casa de tres habitaciones en un determinado barrio, el precio de cada casa se ajustaría para igualar la cantidad de gente que quiere comprar con la cantidad de gente que quiere vender. En el mundo real, hay múltiples precios para el mismo bien y cada bien tiene un mix único de atributos. Cuando usted quiera vender su casa, le bastará encontrar a un solo comprador enamorado de la reforma que le hizo a la cocina, el paisajismo único de su jardín o la ampliación en la terraza. Hasta podría cobrarle un precio mayor al del resto de casas de su barrio. Pero no tan alto como para que se aleje a la casa en venta una cuadra más lejos, del mismo tamaño pero con menos mejoras, y cuyos dueños están dispuestos a venderla a un 20% más barata que la suya.
El mercado de un bien lo determinan los consumidores al comparar los bienes. Si dos casas aparentemente idénticas tienen precios muy diferentes, posiblemente estén en mercados diferentes (por ejemplo, barrios distintos). Los mercados pueden ser más o menos homogéneos según qué tan fácil resulta comparar entre vendedores.

2. Oferta y demanda: Los dos filos de la tijera.
El economista Alfred Marshall decía que, tal como no se sabe qué filo de la tijera es el que está cortando más el papel, tampoco es evidente saber si es la oferta o la demanda la que más determina un precio. Si bien es cierto que los descapotables son más caros porque a la gente le gustan más los descapotables, es solo un lado de la ecuación. También son más caros porque necesitan de un mecanismo para levantar el techo que es costoso de fabricar.
El que a la gente le gusten más los pimientos rojos puede tener algo que ver con su mayor precio, pero lo cierto es que un pimiento rojo no es más que un pimiento verde que ha madurado y todos preferimos dinero hoy antes que dinero mañana. Si ambos pimientos costaran lo mismo, ningún agricultor dejaría madurar los pimientos.
Mejoras en los atributos de ciertos bienes suelen ir acompañadas de inversiones previas en innovación y desarrollo, estudios de márketing, gastos en publicidad… todos costos que se suman a lo que cuesta producirlo. El precio de mercado es el que iguala la disposición a vender de los vendedores con la disposición a comprar de los compradores. Cuando alguna de estas disposiciones cambia, los precios se ajustan.

3. Los precios se ajustan o las estanterías de los supermercados se vacían.
No es raro que poco antes de las Fiestas Patrias los medios de comunicación se preocupen por el precio de la carne, que en febrero hablen de los precios de los pasajes de buses y en marzo de los útiles escolares. Cuando hay más compradores pero la cantidad de vendedores no cambia, los precios se ajustan. Si en Fiestas Patrias el gobierno obligara a vender la carne a un máximo de 2.000 pesos el kilo, la carne se vendería en cuestión de minutos y el resto del día veríamos estanterías vacías.
La teoría de la competencia perfecta habla de “el precio” de un mercado. Sin embargo, hay mercados en los que hay casi tantos precios como variedades y estos tienen tantas variaciones como estaciones: rebajas, promociones, liquidaciones, avance de temporada, etc. Cada una de estas variaciones proviene de distintas disposiciones a pagar de los consumidores. Estas pueden cambiar por motivos tan diversos como el clima, las expectativas o el ingreso.
Algunos economistas argumentan que, en el largo plazo, la competencia y la libre entrada de competidores harán que el precio de un determinado bien vuelva siempre a un nivel eficiente. El problema de esta teoría es que nadie sabe con certeza cuánto duran el largo y el corto plazo. En el largo plazo, un producto puede quedar obsoleto o los consumidores podrían no querer consumirlo más. Hay que aceptarlo, los precios cambian, no son fijos.

4. Salvedades: Poder de precio y regulación.
No todos los precios se determinan en lo que los libros llaman los mercados competitivos.
La oferta y la demanda son una herramienta bastante pobre para predecir el precio exacto de un bien. Una transacción determinada puede desviarse considerablemente de “el precio” de mercado debido a emociones o errores (por ejemplo, falta de información sobre la verdadera calidad del bien). Más aún, en muchos mercados un vendedor o un comprador demasiado grande puede afectar el precio.
En estos casos, el precio que pagamos tiene poco de las fuerzas competitivas de oferta y demanda. El rol del gobierno en estos mercados es intentar emular el precio competitivo de la mejor forma posible.
Es por eso que existen agencias que regulan el costo de transmisión de la energía eléctrica o lo que pagamos por el agua potable. Mientras menos homogéneo sea el mercado, más compleja será la tarea de regular ese precio.

¿Es el momento de comprar una casa?


Muchos nos hemos preguntado este año si es el momento adecuado para comprar una casa. Entre las dudas que muchos tienen está el efecto que podría tener el cambio tributario que grava con IVA las compras de viviendas nuevas o la incertidumbre económica por la caída del precio de las materias primas. ¿Qué debemos analizar antes de hacer la compra?

1. ¿Existe “el precio” de la vivienda?
Todos nos preguntamos qué podría pasar con el precio futuro de nuestra vivienda. Ya sea porque la compramos como inversión (por ejemplo, para ponerla en arriendo) o porque podríamos querer comprar una distinta en el futuro, no queremos que el precio de compra sea menor que el precio al cual la venderemos.
Lo primero que tenemos que considerar es que no hay un único mercado de casas o departamentos. Hay tantos mercados como barrios, tipos de casas, calidad de construcción, etc. Si al comprar una casa antigua la refaccionamos y remodelamos, nuestra casa podría estar en un mercado distinto al que estaba originalmente.
En todo el mundo a los corredores de propiedades les gusta extender más allá de lo que el resto considera las zonas de mayor demanda. Recuerde que el mercado relevante lo definen los compradores al comparar viviendas y, por mucho que nos traten de hacer creer algo distinto, no es lo mismo la propiedad frente al parque que la que está a nueve cuadras. A cada mercado, un precio distinto y fuerzas distintas, por lo que debemos dejar a un lado las emociones, y comparar entre bienes del mismo mercado.

2. Impuestos y ajustes de precios.
Una de las principales razones que ha gatillado una mayor disposición a comprar nuevos proyectos es la creencia generalizada de que el IVA hará subir los precios de las propiedades nuevas en un 19%. Esto suele ser cierto en bienes para los cuales los compradores no bajan demasiado su consumo cuando el precio sube (por ejemplo, el agua potable).
El IVA sin duda alguna subirá el precio al cual los vendedores querrán vender viviendas nuevas, pero el precio final dependerá de la interacción entre compradores y vendedores. Si hay pocos compradores y muchos vendedores en un determinado mercado, el precio no solo podría no subir, podría incluso bajar.

3. Ingresos y precios.
Tal y como analizamos anteriormente, el IVA aumentará el precio al cual los vendedores de viviendas nuevas estarían dispuestos a vender sus nuevos proyectos, pero el precio no lo fijan ellos solos. La actual coyuntura económica del país va a afectar la capacidad de compra futura de varias personas cuyos ingresos dependen directa e indirectamente de la actividad minera, agrícola, de servicios o industrial.
El ingreso de los consumidores es uno de los principales factores que mueven estas fuerzas que determinan los precios. Consumidores con menores ingresos pueden postergar la compra de la vivienda, e incluso ser incapaces de cumplir con los pagos de dividendos, teniendo que renegociar deuda o incluso convirtiéndose en vendedores. Por otro lado, actividades que se benefician de un dólar más alto podrían experimentar mayores ingresos, lo que a su vez motive a querer comprar una mejor vivienda o a invertir en otra.

4. Expectativas.
Cuando nos llaman en el trabajo para contarnos que es muy posible que nos suban el sueldo, nuestras expectativas cambian y también cambia nuestra disposición a pagar por ciertos bienes. Del mismo modo, cuando creemos que los precios futuros podrían subir más de lo que han subido en los últimos años, nuestra disposición a pagar hoy aumenta.
Aquí conviene reflexionar: ¿cuáles son mis expectativas realistas de ingreso para los próximos años? ¿Y las de los futuros compradores de viviendas? Una vez que respondamos estas preguntas, podemos hacer la más relevante: ¿Es consistente tener la expectativa de que los precios seguirán aumentando?

HASTA EL DOMINGO



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Última actualización: 3 de Septiembre de 2018 a las 14:39