BLOG / GOBIERNO CORPORATIVO
 
Eduardo Aninat
Ph.D. Harvard, EE.UU.
 
Gobierno Corporativo
EMPRESA DE HOY: Metodologías y desafíos para una gestión socialmente responsable
Publicación 4 de 4, Clases del MBA - UDD todos los domingos en El Mercurio
La empresa no está sola. Ya existen diversas herramientas desde las cuales el líder coordinador (gerente general) puede encauzarla hacia un modelo sostenible, considerando a sus stakeholders.
Jul
26
2015

Para la corporación moderna se torna imperativo que se esté atento a lo que esté ocurriendo dentro del escenario global, nacional y comunal.



La clave para alcanzar este modelo es buscar de manera proactiva una comunicación fructífera con cada uno de los públicos de interés.
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Hacia una empresa sustentable


EN DOMINGOS ANTERIORES, nos hemos referido a los principales desafíos que tiene la empresa contemporánea, sumergida en un contexto cada vez más complejo y exigente. Hemos reiterado lo fundamental que puede significar una visión de empresa sustentable, cuyo modelo de negocios sea armónico con cada uno de los públicos de interés con los que interactúa.
En la clase de hoy, conviene hacer un examen de diversas herramientas desde donde la organización puede concretar esta visión, a partir de los múltiples temas de gestión que le corresponden a la directiva.

1.
ALGUNOS MODELOS Y METODOLOGÍAS CENTRALES

Es primordial constatar la importancia de los principios del Pacto Global de las Naciones Unidas —producto inteligente de un acuerdo público-privado— como lineamientos generales a los cuales miles de corporaciones han adherido para adoptar parámetros de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) dentro de su accionar.
Estos principios abarcan desde los: (1) Derechos humanos, en lo que respecta a su declaración universal por parte de la ONU; (2) normas laborales, sobre la base a la declaración de la OIT que incumbe velar, entre otros ítems por la libertad de asociación, la no discriminación y evitar el trabajo forzado o infantil; (3) medio ambiente, según la Declaración de Río que promueve minimizar los impactos en el entorno, y (4) Anticorrupción, en lo que refiere a la Convención de Naciones Unidas en cuanto al lavado de dinero y el soborno.

Lo primordial es que estos cuatro ítems deben considerarse como pilares fundamentales bajo los cuales la empresa puede implementar sus diversos programas y políticas a seguir, respetando la variedad de aplicaciones según los caracteres de la visión y misión propia de cada empresa.



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HAY QUE MEDIR
Es fundamental comprender que si bien el adherir a estos principios constituye una base para empujar a la compañía hacia un modelo de gestión más atingente a las demandas actuales, también es necesario contar con herramientas de carácter más evaluativo. Aquellas que permitan establecer una métrica —adecuada a la realidad de cada empresa— donde se pueda examinar bajo una mirada crítica el nivel de cumplimiento en los ámbitos que componen la sustentabilidad empresarial.
Es para eso que The Global Reporting Initiative (GRI) ha generado un framework internacional para que las organizaciones puedan confeccionar sus reportes de sustentabilidad, evaluando sus desempeños anuales para el triple bottom line: sus rendimientos en los ámbitos económicos (rentabilidad privada); sociales (gestión con la comunidad, antidiscriminación), y ambientales (reciclaje, gestión de residuos, protección de la biodiversidad).
El GRI se ha complementado con otras formas de medición más específicas en cuanto a que refieren programas con stakeholders clave con los cuales se relaciona más la corporación.

Así por ejemplo, en lo que respecta a los colaboradores internos, la metodología de Great Place To Work (GPTW) ha sido fundamental como herramienta, para que las empresas puedan mejorar continuamente en sus programas de fomento del coaching y bienestar de sus trabajadores, midiéndose comparativamente en sus modelos internos de clima laboral.
Por otra parte, el Sello Propyme, desarrollado por parte del Ministerio de Economía, Fomento y Turismo, ha permitido distinguir a compañías que hagan un pago oportuno —en un plazo máximo de 30 días desde la recepción de la factura— a proveedores que formen parte de las pequeñas y medianas empresas.

Asimismo, el Sello de Eficiencia Energética (Sello EE), fue implementado desde el Ministerio de Energía para premiar a aquellas organizaciones cuyo sistema de ahorro energético sea eficiente y compatible con el entorno ambiental donde están insertos.

2.
ACTORES PÚBLICOS Y PRIVADOS: LA IMPORTANCIA DE GENERAR ALIANZAS

Es interesante el hecho de que quienes crean y fomentan este tipo de metodologías en torno a la RSE corresponden a actores provenientes de distintos sectores. Podemos observar como las empresas han aprendido de las formas de medición propulsadas tanto de los organismos internacionales como GRI, GPTW y la misma ONU, como también de los organismos estatales, por ejemplo los sellos otorgados por los ministerios.

Asimismo, existen en Chile numerosas organizaciones del denominado tercer sector, como Fundación Prohumana, Accion RSE y varios otros, que han abocado su labor a promover un modelo de negocios que, en definitiva, resulta más eficaz cuando la empresa, en su accionar, observa e interactúa con los distintos stakeholders.
Incluso, las mismas compañías han aprendido de casos exitosos dentro del propio sector privado. Para así poder posicionarse en el mercado de una forma distinta: es decir, persiguiendo los parámetros socialmente responsables en los cuales han destacado las organizaciones role-models.

Por supuesto, esto supone proactividad desde la alta dirección: una necesidad de convocar a los distintos sectores, sean del sector regulador, de las empresas privadas o del mundo de las ONG en torno a generar un modelo que se plantee desde el bien común, es decir, una noción de bien que esté presente en todos estos sectores.

LA EMPRESA NO ES UNA ISLA
Concretamente, para la empresa esto puede significar eventualmente alianzas o convenios de distinto tipo sea con agencias, fundaciones u organizaciones académicas para, por ejemplo, el desarrollo de programas que beneficien a la comunidad local donde tienen sus operaciones.
Para el líder coordinador, que vino a reemplazar al gerente general en la empresa moderna, el esquema de las dos vitrinas (interna y externa), significa que existe una gama de organizaciones que, de una u otra forma, pueden contribuir a mejorar y perfeccionar los procesos internos de la organización.

Aprender de estas organizaciones significa para el líder coordinador comprender que su empresa no es una suerte de isla o de grupo aparte, sino que está inmersa bajo una red compleja y dinámica. De fuerzas que gatillan su funcionamiento diario.
Para la corporación moderna se torna imperativo que se esté atento a lo que esté ocurriendo dentro del escenario global, nacional y comunal.

El mejor método: diálogo proactivo y retroalimentación constante


LAS ANTERIORES METODOLOGÍAS, sellos y principios, si bien aportan un framework válido, no pueden considerarse suficientes cuando en la empresa como tal no hay una estrategia clara ni explícita para relacionarse con cada uno de los stakeholders relevantes.

Si no se presenta un diálogo fructífero, por ejemplo, con los trabajadores, difícilmente estas mediciones pueden posicionar a la empresa de manera diferenciadora dentro del mercado y por sus prácticas responsables. Es mucho más atingente un diálogo ya no de manera reactiva, sino que forme parte de la cualidad inherente de la empresa. Que desde la dirección superior se busque construir una estrategia de sustentabilidad no solo para sí, sino con los públicos de interés; donde se responda a los intereses mutuos y se dé un espacio efectivo para la innovación, la espontaneidad y la creatividad.

Queremos reiterar la gran oportunidad que se tiene desde los cargos directivos. Si acaso el propósito es el de restablecer la confianza en la empresa (activo algo castigado en el Chile actual…) es importante buscar no un mero check-list de cumplimiento de procedimientos, sino en definitiva abrirse hacia la vitrina externa, desde donde la compañía es continuamente observada y evaluada.

La apertura es un primer paso para contribuir, a partir del ámbito de acción de cada actor, hacia una marcha estratégica y eficaz en pos del servicio, la calidad y la complementación.
Conviene subrayar que muchos de estas metodologías contienen frameworks globales o nacionales, los cuales, sin embargo, deben ser adaptados y diseñados para implementarse desde lo local: es decir, desde el contexto inmediato de la comunidad donde se encuentra la empresa.

Es precisamente en este contexto local donde mayormente se puede y debe buscar una acción proactiva con esta comunidad para así generar una verdadera responsabilidad social empresarial que otorgue e imprima en la corporación privada un sello especial de excelencia, calidad y sustentabilidad.

Profesor auxiliar del curso: Matías Aninat Sahli.

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Última actualización: 3 de Septiembre de 2018 a las 14:39